La madrugada del 14 de marzo estuvo cargada de expectativa en el Planetario Combarranquilla. Más de 150 personas se dieron cita en la denominada “Terraza Astronómica”, ubicada en el tercer piso del parqueadero de la Unidad Boston, para presenciar un evento inolvidable: un eclipse total de Luna. Desde temprano, los asistentes comenzaron a llegar, algunos con telescopios, binoculares y cámaras en mano, listos para capturar cada instante de este fenómeno astronómico.

Antes del gran espectáculo, los presentes disfrutaron de conferencias sobre el eclipse, donde expertos explicaron su origen, las fases del evento y su importancia en el estudio de la astronomía. Los telescopios Castor y Pollux, testigos de múltiples eventos astronómicos en el planetario, estaban listos para brindar una visión privilegiada de la Luna.

“Hace más de 20 años que no venía a este lugar y como estuve viviendo fuera del país, regresar me trajo muchos recuerdos”, comentó Diego Robayo, uno de los asistentes. “Quería darme este espacio con mi mamá y disfrutar de la Luna roja. Hace más de diez años que no veía un eclipse de Luna y este momento era perfecto para hacerlo”.

A las 12:09 a.m., la fase parcial del eclipse dio inicio. Lentamente, la Luna comenzó a teñirse de sombras, marcando el comienzo del evento. A la 1:26 a.m., la emoción se apoderó del público cuando la Luna quedó completamente sumergida en la umbra de la Tierra, adoptando un intenso tono rojizo.

“No me lo imaginaba tan impresionante”, expresó Alejandra Cepeda, una joven de 16 años y egresada de la Escuela Normal Superior La Hacienda. “Había visto un eclipse de Sol antes, pero esta experiencia fue increíble, no solo por presenciar el eclipse, sino por aplicar todo lo que aprendimos en la escuela y compartir el conocimiento con los demás. Agradezco a Combarranquilla y al Planetario por brindarnos esta oportunidad de vivirlo en persona”.

“La astronomía es una ciencia que apasiona y tiene un gran poder de convocatoria. Nos permite hablar del cosmos, de la ciencia y su impacto en nuestra vida diaria. Además, fomenta el interés por las vocaciones científicas y aporta al desarrollo del conocimiento en la sociedad”.

Para Orlando Méndez, coordinador del Planetario, eventos como este son una oportunidad invaluable para la divulgación científica: “La astronomía es una ciencia que apasiona y tiene un gran poder de convocatoria. Nos permite hablar del cosmos, de la ciencia y su impacto en nuestra vida diaria. Además, fomenta el interés por las vocaciones científicas y aporta al desarrollo del conocimiento en la sociedad”.

El impacto educativo de este tipo de eventos fue resaltado por el docente Alex Vanegas, coordinador del programa de astronomía Betelgeuse ENSH: “Estos momentos permiten a los estudiantes abrir la mente, explorar, analizar y despertar la curiosidad. No es lo mismo leer sobre astronomía en un libro que ver un eclipse en vivo y manipular un telescopio. Esta experiencia los marca y puede despertar en ellos el interés por las ciencias astronómicas”.

La fase total concluyó a las 2:31 a.m., dando paso al regreso de la Luna a su brillo habitual. Poco a poco, la sombra de la Tierra se disipó y el satélite volvió a iluminar la noche. Los asistentes, aún maravillados, comenzaron a despedirse, llevando consigo imágenes, recuerdos y una renovada admiración por el universo.

El eclipse total de Luna no solo dejó una huella en quienes lo presenciaron, sino que reafirmó la importancia de la divulgación científica y el papel del Planetario como un espacio de encuentro para la exploración del cosmos. Más allá de los datos y la ciencia, fue una noche de conexión, aprendizaje y asombro ante la inmensidad del universo.